Marcas y marketing Vs Inflación: ¿Luchando contra un fenómeno desconocido?

Hoy América Latina tiene la mayor inflación acumulada en 12 meses. A la par, Estados Unidos vive tasas de inflación anualizada cercanas a dos dígitos. La zona euro registra alta inflación como nunca se midió desde la reunificación de 1990 (España y Alemania tienen inflación no vista en 40 años). En fin, la inflación llegó al mundo y estará activa un tiempo.

En todos estos años la inflación se estudió en Estados Unidos, la zona euro y la mayoría de los países de LATAM como un fenómeno “curioso”. Propio de economías desordenadas que viven altibajos políticos y/o sociales que revientan en eso: subidas incontrolables y constantes de los precios empobreciendo a todos.

Por otro lado, es fácil notar que la edad promedio de la gran mayoría de los profesionales del marketing en las corporaciones y PYMES hoy no supera por mucho los 40 años. Basta con buscar en LinkedIn “ejecutivo marketing” y mirar los rostros de los profesionales que ofrece la consulta. Por lo tanto, el nivel de inflación actual se vivió la última vez cuando los que hoy llevan el marketing eran, en el mejor de los casos, apenas unos niños.

En pocas palabras, si trabajas con marcas y marketing y no naciste o te criaste (como yo desde 1971) en un país crónicamente inflacionario (bien sea Argentina, Venezuela, Haití o Surinam) no viviste, ni de cerca, lo que hoy está pasando en tu país (y pasará por muchos meses más) en lo que a subida generalizada de precios se refiere. 

Así las cosas, si la inflación es nueva para ti no importa. Puedes aprender a enfrentarla mitigando sus efectos en tu negocio. Mi sugerencia es que revises la información que aparece en Google al buscar “inflación+marketing”. Las fuentes mejor posicionadas en dicha búsqueda ofrecen desde pragmáticas soluciones de aplicación inmediata hasta pautas para ejercicios estratégicos diseñados para afrontar la coyuntura inflacionaria cuidando la marca y lo que esta comunica:

1.- Mantener el precio fijo todo el tiempo posible e ir progresivamente reduciendo la cantidad de producto entregado.

Esta práctica se describió en 2009 en Inglaterra y aunque parezca un engaño es legal. Se llama “reducflación” o “shrinknflation”. Ya las corporaciones tienen experiencia aplicándola. Y es así de sencilla: Ahora que todo sube seguirás pagando un dólar o un euro, por ejemplo, por tu golosina o snack salado favorito. Peeeerooo vendrá con menos producto y procurarán que no lo notes o si lo notas no dejes de comprar apostando a la experiencia del usuario que ofrecen.

Así, la barra de Snickers® y casi cualquier chocolate o barra dulce pesará hasta un 17% menos. Las papas fritas Ruffles® o Fritolay® serán más pequeñas o delgadas o vendrán menos en el empaque o ¡quizá todo eso junto! Si no miras la letra pequeña del peso no vas a notar que recibes menos producto, seguirás comprando y dándote esa indulgencia.

2.- Ya la lucha no es contra tu competidor tradicional sino por permanecer dentro del presupuesto de tu cliente.

Es duro, pero cierto, la gente tiene menos dinero. Para comprar las mismas cosas debe conseguirlas a mejor precio o no las compra. 

Así las marcas están buscando alianzas para hacer packs con productos complementarios (Ej. Galletas con productos para untar, licor con gaseosas, etc.) en vez de descuentos tipo “lleva 3 paga 2” que quedan para los que más tienen.

3.- No dejes de revisar cotidianamente la data del día a día ni tu estrategia de marca con un enfoque de largo plazo.

Apalancado en tecnologías como el big data y la inteligencia artificial las empresas hoy, como nunca, tienen la posibilidad de medir la evolución de sus negocios y el comportamiento del cliente en tiempo real. La oportunidad es de oro para usar esta información en el planteamiento estratégico de la marca y comunicar en consecuencia el valor y bienestar que dan a sus clientes. Así la ejecución operativa puede someterse a validaciones y ajustes frecuentes.

Además, es necesario que seas capaz de dominar conceptos financieros clave: qué significa y cómo se mide la inflación y el deterioro del poder de compra; tasa real y nominal de interés; apreciación cambiaria, protección o cobertura ante la inflación y lo contrario exposición y pérdida a la inflación. Escríbeme un correo a eddy@numerosquevenden.com y agendemos una sesión estratégica para medir tus competencias financieras.

Es importante que pronto seas capaz de entender, financieramente hablando, que no es posible salir ileso como empresa o persona de la inflación. Al final, alguien siempre paga por el incremento de los precios. En esa fila los últimos son los gobiernos. Empresas, empleados y clientes van siempre al frente, llevan la peor parte y tienen que cambiar sus hábitos de compra y gestión para operar en mercados cambiantes.